Y es un hábito, esperar, y te cansas y de nuevo esperas y luego desesperas porque no ocurre nada. Esperas que el mundo se ponga patas arriba, darle una patada como si fuese un balón de fútbol y mandarlo lo mas lejos posibles, sí, más alla, incluso un poco más de donde tu te encuentras. Todo se convierte en anodino, en insignificante, nada importa y sabes, eres consciente de porque sigues ahí, el porque has dejado marchar la alegría por quedarte quieta. Lo que buscabas lo has encontrado pero no puedes traerlo contigo, y si te mueves, te perderás. Encontrarse a uno mismo o esperar a que te encuentren.
Por eso sigo esperando, por indecisión, por cobardía, desesperando.



Me suena de algo ese estado.
ResponderSuprimirEn esas andamos, chupando banquillo com las idiotas, un día de estos, nos ponemos deportivaas con tacos y verás tú!!
Que sensación estúpida eh?, a ver si llegan esas zapatillas que dices que serán la os***
ResponderSuprimir